Los electrodos y ópticos tienen vidas útiles distintas según fluido y limpieza. Sin calendario de mantenimiento, el control pasa de anticipar problemas a reaccionar cuando ya hay producto fuera de especificación.
Un plan mínimo incluye: inspección visual de burbuja y cable, limpieza según ficha del fabricante, calibración con buffer o patrón trazable, y registro de fecha, responsable y resultado.
En instalaciones con más de un punto de medición, priorizar por criticidad (vertimiento, seguridad de proceso, costo de falla) ayuda a concentrar recursos donde un error pesa más.

